Cómo ser un buen fotógrafo de bodas

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Cuando alguien decide dedicarse a una profesión, lo fundamental es recibir toda la formación necesaria para poder desempeñar el trabajo con un alto nivel de calidad. Evidentemente el equipo técnico con el que se cuenta es fundamental para obtener buenos resultados, pero en el mundo de la fotografía no por poseer la cámara fotográfica más cara se van a obtener unas fotografías espectaculares. La creatividad y profesionalidad del fotógrafo tiene un elevado peso específico.




Qué equipo utilizar para los reportajes


Dedicarse a los reportajes de boda implica una gran responsabilidad. Hay que tener siempre presente que para los novios es un día muy importante. La presión es tal que resulta imposible fallar, ya que el evento se produce y no puede volver a repetirse. La confianza que se pone en el fotógrafo es muy elevada y tiene que ofrecer una respuesta a la altura. La captación de nuevos clientes depende de la satisfacción de los anteriores.


Suele ser bastante habitual que cuando se comienza se actúe como fotógrafo secundario, de forma que quede garantizado el resultado final. Pero para poder comenzar a trabajar se debe contar con un equipo adecuado. Este no ha de estar compuesto por la cámara fotográfica más cara del mercado. Es bueno comenzar con una cámara a la que se esté acostumbrado. Conocer las posibilidades del equipo es garantía de mejores resultados.

Los cambios de objetivos pueden resultar algo engorrosos y pueden ocasionar que se pierda el momento. Además contar con dos cámaras evita problemas si se produce alguna incidencia. También hay que tener presente que habrá momentos en los que el fotógrafo no pueda acercarse al sujeto, por lo que una buena opción es llevar un cuerpo con un buen zoom para este tipo de fotos y otro con objetivo más corto y mayor luminosidad, para el resto de situaciones.

Incluir un flash en el equipo fotográfico


La necesidad de incluir un flash en el equipo necesario para un reportaje de bodas es muy subjetiva. Va a depender de las preferencias del fotógrafo, de las posibilidades de conseguir otro tipo de iluminación artificial, de la luz ambiente disponible y de la sensibilidad de la propia cámara fotográfica. De todas formas puede resultar conveniente incorporarlo al equipo por si al final resulta imprescindible su uso.